
En el Centro de Modelado Científico (CMC) de la Facultad Experimental de Ciencias de la Universidad del Zulia llevan más de una década de estudio interdisciplinario de este fenómeno meteorológico. Según explica el investigador Joaquín Díaz, efectivamente los Relámpagos del Catatumbo producen ozono, pero es muy poco probable que este gas inestable llegue a la estratósfera porque tiende a transformarse en algún otro compuesto en cuestión de horas.
“El tiempo que le tomaría al ozono producido por los Relámpagos del Catatumbo para ascender hasta la capa de ozono es de como mínimo 6 meses, por lo que no vemos un mecanismo viable para que contribuya a la regeneración de la capa de ozono planetaria”, asegura Ángel Muñoz, también investigador del CMC.
Se ha detectado que el Relámpago del Catatumbo no es el grupo de células tormentosas con más descargas eléctricas que se presenta en el planeta, es una región de África que abarca parte de la República Democrática del Congo y Ruanda. Lo que hace peculiar al Relámpago del Catatumbo es que sus descargas están concentradas en una región muy pequeña; es decir, el número de descargas por unidad de área geográfica es la más grande del mundo.
De acuerdo con Muñoz, los Relámpagos del Catatumbo se originan por la ubicación tropical de la cuenca del Lago de Maracaibo y su cercanía al mar Caribe, con características geográficas que se conjugan de manera especial. Tienen su propio ciclo de actividad: más visibles en octubre y noviembre, y ocurren menos en enero y febrero; pueden desaparecer durante sequías pronunciadas, pero no significa que vaya a desaparecer para siempre.
¿Por qué estudiarlos?
El interés por el fenómeno no se enfoca únicamente en satisfacer la curiosidad científica, sino que plantea soluciones concretas a problemas reales de la sociedad. A juicio de Muñoz, entre los estudios más importantes del CMC se encuentra el desarrollo del primer Sistema de Pronóstico de Descargas Eléctricas para la Cuenca del Lago de Maracaibo, que permitiría indicar con antelación no solo si habrá una actividad eléctrica por encima de lo normal, sino proveer reportes y mapas en tiempo real de cuántas descargas, dónde están ocurriendo y a qué velocidad se están moviendo.
Lamentablemente en la actualidad no se están desarrollando nuevos estudios debido a falta de recursos económicos. “Quizá el estudio más crítico que ha de avanzarse hoy en día es el del sistema de pronóstico de descargas eléctricas, que involucra el resguardo de vidas humanas, animales e infraestructura”, enfatiza el investigador Muñoz.
Los relámpagos y el calentamiento global
Los investigadores aseguran que no hay suficiente información para indicar nada al respecto de los efectos del cambio climático en los Relámpagos del Catatumbo. “En teoría a finales de este siglo podría suceder que se viera menos frecuentemente a lo largo del año, pero con mayor actividad en los días en los que se aprecie. Sin embargo, las incertidumbres en los modelos de cambio climático son tan grandes que no es posible hasta el momento indicar nada con certeza”, aclara Muñoz.
En el CMC, emplean datos del Servicio Meteorológico de la Aviación Bolivariana y del INAMEH, datos satelitales de descargas eléctricas y complejas simulaciones computacionales para estudiar qué agentes climáticos locales y regionales originan el fenómeno. El gobernador del estado Zulia se comprometió a apoyar estos estudios financieramente para terminar de caracterizar los aspectos y aclarar algunos puntos.
Claves de los Relámpagos
Presentan una actividad mínima en enero y febrero y máxima en septiembre y octubre.
Es muy poco probable (si es que fuera posible) que sean el principal regenerador de la capa de ozono.
En promedio aparecen 260 noches por año.
Tienden a ocurrir predominantemente entre las 7 de la noche y las 5 de la madrugada.
También incluyen los rayos o descargas eléctricas y los truenos que pueden escucharse si se está lo suficientemente cerca,
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